Desde hace diez años que Daniel trabajaba en aquella efervescente oficina donde caían las personas pero no sus egos, llego cuando tenia 23 años con un montón de sueños y expectativas, ahora estaba frente al espejo solo en el baño, sus grandes ojos ya no eran los mismos, su piel estaba cansada, tampoco tenia el pelo de antes, estaba notoriamente mas gordo y tenia un aspecto de desaliñado y tristón, sin moverse se miro las manos y Se dio cuenta como había pasado el tiempo, tanto había corrido, tan apurado estaba -sintió como si el tiempo se detuviera aquella gris tarde de invierno - Pensó en lo que había logrado, en su nuevo computador portátil, en su auto, en su nueva blackberry, en que no había ido a parís, en que no había ido a ninguna parte, en que casi ya no tenia amigos, en lo solo que estaría cuando llegara a casa.
Su mirada se encontró con sus propios ojos y sin darse cuenta recordó, a su antigua novia, Amanda, recordó la ultima vez que durmieron juntos, hace ya tanto tiempo, recordó sus delgadas manos, el brillo de sus ojos, el tono de su piel, recordó como el se sentía y cuanto la quería sin saberlo, se vio paseando con ella de la mano, su sonrisa,(su eterna sonrisa), dijo apenas moviendo los labios.
Sintió el peso de su soledad y el gran vacío que llevaba dentro, mientras sentía su fuerte respiración en el frío baño, ¿que había hecho mal?, ¿donde había fallado?, ¿como fue a parar así?, su corazón empezó a latir mas fuerte, su mirada estaba fija en el espejo, fija en sus ojos, como si intentara buscar alguna explicación en el fondo de sus propios ojos, como si el que se reflejaba no fuera el, lentamente se acerco hasta tocar el espejo con su nariz, he sido un cobarde se dijo a si mismo, ya no estaba con la mujer de su vida, ya no estaba en ninguna parte.









